A través de un viaje visual, la arquitectura más icónica de Madrid sirve de musa a una propuesta donde un friso se transforma en bordado, una cúpula de pizarra en un volumen sobre los hombros y el cristal de sus rascacielos en texturas que reflejan la luz. La colección, se articula como un diálogo entre la permanencia y la fluidez, invitando a entender la ciudad no como un simple escenario, sino como una prenda que todos vestimos.
Bajo el título Silencio, la propuesta plantea siluetas escultóricas concebidas como obras de arte inspiradas en la geometría urbana. Sin estridencias, las piezas transmiten una atemporalidad serena donde convergen el diseño de autor, la arquitectura y el arte. Creadas directamente sobre maniquí a partir de líneas conceptuales y formas abstractas, las piezas cobran vida a través de materiales como mikados, terciopelos, sedas y pieles veganas que aportan refinamiento y estructura.
